Las autoridades rusas mantienen su política de endurecer las medidas contra migrantes extranjeros. En Kaluga, al oeste de Rusia, agentes judiciales ejecutaron a finales de agosto la deportación de 13 personas procedentes de Cuba, Uzbekistán y Tayikistán. Según informó la agencia Mangazeya, se trató de sentencias emitidas por el Ministerio del Interior para expulsiones administrativas obligatorias.
Del total, siete eran ciudadanos cubanos que residían de forma irregular en el distrito de Borovsk. Todos fueron declarados culpables de infringir el artículo 18.8 del Código de Infracciones Administrativas —que sanciona la entrada o permanencia ilegal en la Federación Rusa—, multados y enviados temporalmente a un centro de detención antes de su repatriación.
En un caso aparte, la Policía de San Petersburgo detuvo el 8 de septiembre a un cubano de 31 años, de apellido González, acusado de portar más de tres gramos de una droga sintética. El arresto ocurrió en el distrito Nevsky cuando el individuo, al notar la presencia policial, arrojó un paquete con dos envoltorios al suelo. Fue trasladado al 45º Departamento de Policía, donde se evalúa abrir un proceso penal.
Los cubanos figuran de forma recurrente entre los extranjeros expulsados de distintas regiones rusas. En julio pasado, otros 15 fueron deportados desde la República de Tartaristán y la región de Vladímir.
Rusia registró en 2024 una migración de 568.500 personas y mantiene un control más estricto sobre los extranjeros tras el atentado en el centro comercial Crocus de Moscú, que avivó la xenofobia y endureció las leyes migratorias. Aunque los cubanos pueden entrar sin visa para turismo o compras, muchos buscan establecerse o usar el país como escala hacia Europa Occidental.
