El Ministerio de Energía y Minas de Cuba informó este jueves que cerca del 80 % de La Habana ya cuenta con servicio eléctrico y que la mayor parte de la red nacional ha sido restablecida, apenas 24 horas después de un colapso que dejó a unos 9,7 millones de personas sin luz.
Según Lázaro Guerra, director de Electricidad del ministerio, la generación alcanzaba unos 1.000 megavatios y se esperaba que aumentara durante el día. “El proceso de recuperación va bien… estamos en la fase final de restauración del sistema eléctrico”, afirmó en la televisión estatal.
Sin embargo, la crisis energética del país es de larga data. La capacidad efectiva ronda los 2.000 MW frente a una demanda superior a los 3.000 MW, por lo que incluso antes del colapso muchos cubanos sufrían cortes de hasta 16 horas diarias.
Las plantas termoeléctricas, obsoletas y dependientes del petróleo importado, se han visto aún más afectadas por la caída en los envíos de combustible desde Venezuela, Rusia y México. Desde finales del año pasado se han registrado al menos cuatro apagones nacionales.
Para paliar la situación, las autoridades han lanzado con apoyo de China un plan de emergencia para instalar 1.000 MW de energía solar en 2024 y otros 1.000 MW en etapas posteriores.
En medio de la peor crisis económica en décadas, la falta de electricidad se suma a la escasez de combustible, alimentos y otros bienes básicos. Mientras algunos ciudadanos ven con esperanza los esfuerzos de recuperación, otros expresan frustración por la lentitud de las soluciones y el impacto cotidiano sobre las familias.
