El gobierno de Cuba aseguró que frustró una infiltración armada en Cuba luego de un enfrentamiento marítimo con una lancha rápida registrada en Florida. El incidente dejó cuatro personas fallecidas y seis detenidas o heridas, según el Ministerio del Interior de la isla.
Las autoridades cubanas indicaron que la embarcación ingresó a aguas territoriales al noreste del canal de El Pino, a aproximadamente una milla náutica de la costa norte. De acuerdo con la versión oficial, los ocupantes del bote abrieron fuego cuando una patrulla fronteriza intentó identificarlos.
El Ministerio afirmó que en la lancha viajaban 10 personas, descritas como “residentes cubanos en Estados Unidos”, y que el grupo transportaba rifles de asalto, pistolas, cócteles Molotov, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje.
Washington anuncia investigación independiente
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Estados Unidos llevará a cabo una investigación independiente antes de emitir una respuesta oficial.
Desde San Cristóbal y Nieves, donde participaba en una reunión regional, Rubio calificó el tiroteo en mar abierto como “altamente inusual” y señaló que el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera están recopilando información.
El funcionario subrayó que la mayor parte de los datos iniciales provienen de las propias autoridades cubanas y que Washington busca verificar los hechos de manera autónoma.
Versiones encontradas y tensión política
Según La Habana, el enfrentamiento se produjo después de que la lancha iniciara el intercambio de disparos, hiriendo al comandante de la embarcación cubana. Los seis sobrevivientes fueron detenidos y trasladados para recibir atención médica, indicó el Ministerio.
Familiares de uno de los fallecidos, identificado por medios internacionales como Michel Ortega Casanova, aseguraron que residía en Estados Unidos desde hacía dos décadas.
La denuncia de una infiltración armada en Cuba ocurre en un contexto de renovadas tensiones bilaterales, marcadas por restricciones estadounidenses a suministros energéticos hacia la isla y negociaciones parciales sobre comercio con el sector privado cubano.
Reacciones en Florida
El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció que ordenó a su oficina coordinar con autoridades federales y estatales para iniciar una investigación paralela.
Por su parte, el congresista Carlos Giménez calificó el hecho como una “masacre” y exigió esclarecer si hubo ciudadanos o residentes estadounidenses entre las víctimas.
La representante Debbie Wasserman Schultz también pidió una revisión exhaustiva de los hechos y advirtió que la versión del gobierno cubano debe analizarse con cautela.
Un episodio con implicaciones diplomáticas
El tiroteo representa uno de los incidentes armados más graves entre ambos países en años recientes. Aunque las autoridades estadounidenses confirmaron que no hubo personal oficial involucrado, el caso podría impactar el ya frágil equilibrio diplomático.
La investigación en curso será clave para determinar si efectivamente se trató de una operación organizada con fines violentos o de un episodio distinto en el complejo escenario migratorio y político entre ambos países.
