En lugar de terminar en la basura, las cáscaras de plátano en Taiwán se están transformando en un recurso valioso. Una empresa local encontró la manera de darles nueva vida, convirtiendo residuos agrícolas en fibras textiles para la industria de la moda.
De desecho agrícola a material textil
El emprendedor Nelson Yang, fundador de Farm To Material, lidera esta iniciativa con la misión de transformar restos de alimentos y subproductos agrícolas en materiales sostenibles.
“Queremos que todas nuestras fuentes provengan de desechos agrícolas o de la industria alimentaria, para luego convertirlos en fibras utilizables”, explicó Yang.
El legado bananero de Taiwán
En la década de 1960, Taiwán se hacía llamar el “Reino del Plátano”, gracias a su destacada producción de frutas como piñas y plátanos. Con el tiempo, ese reconocimiento quedó en segundo plano frente al auge tecnológico que convirtió al país en potencia mundial de semiconductores.
Hoy, Farm To Material busca recuperar parte de esa tradición utilizando el pseudotallo del plátano como materia prima para fibras textiles.
Aplicaciones de la fibra de plátano
Las fibras extraídas pueden hilarse en hilos mezclables con algodón para fabricar calcetas, o incluso convertirse en alternativas al cuero vegano.
Según Charlotte Chiang, directora de innovación y diseño sostenible de la Federación Textil de Taiwán, la fibra de plátano ofrece ventajas frente al algodón convencional:
- Menor consumo de agua.
- Mayor capacidad de absorción.
- Estabilidad en la cadena de suministro.
Estas características la convierten en una opción prometedora para el futuro de la moda sostenible.
