Los Ángeles (EE.UU.) — Aunque la mayoría de los hispanos en Estados Unidos rechaza a Donald Trump, todavía existe un sector minoritario que asegura identificarse con su estilo directo y con la forma en que aborda los problemas del país.
Estos votantes afirman que el ahora presidente republicano ha sabido decir en voz alta lo que muchos piensan pero callan, desde la inmigración irregular hasta la deuda externa, pasando por el desempleo y la falta de liderazgo político.

“Trump ha puesto el dedo en la llaga”, comenta Erasmo Villanueva, kinesiólogo deportivo en San Francisco. “No solo habló de inmigración ilegal, también denunció el mal acuerdo con Irán y el abandono de los veteranos”.
De hecho, una encuesta de ABC/Washington Post realizada el 2 de septiembre reveló que un 15 % de los latinos tenía una visión favorable de Trump, frente a un 82 % en contra. Una cifra pequeña, pero significativa dado el fuerte rechazo inicial que generó entre comunidades de origen mexicano al acusar a ese país de “enviar criminales y violadores”.
Voces latinas a favor de Trump
- Teresa Morris, residente en Long Beach, asegura que votará por él: “Lo que dice sobre el Gobierno de México es cierto: la corrupción ha favorecido a los cárteles”.
- María Espinoza, directora del Proyecto Remembranza, lo respalda por impulsar la deportación de indocumentados y dar voz a familias de víctimas de delitos cometidos por inmigrantes sin papeles.
- Javier Montes, veterano de guerra en Los Ángeles, lo apoya por denunciar la falta de atención a los exmilitares y exigir que CNN donara beneficios de debates a organizaciones de veteranos.
- Eduardo Marín, residente en Florida, coincide con Trump en rechazar el uso del llamado “bebé ancla”: “La explotación infantil para obtener beneficios migratorios es inhumana”.
Un apoyo minoritario pero firme
Aunque la gran mayoría de latinos sigue rechazando al presidente, este núcleo duro de simpatizantes hispanos considera que Trump les ha escuchado en asuntos que tradicionalmente no recibían atención política.
“Muchas familias hispanas que han perdido seres queridos a manos de indocumentados finalmente sienten que alguien las representa”, concluye Espinoza.
